ALADYR respalda proyecto de la Desaladora de Ceará

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Foto: RTVE Viajes (Fortaleza, Brasil)

A propósito del inminente inicio de la construcción de la planta desaladora de Ceará, la Asociación Latinoamericana de Desalación y Reúso de Agua, ALADYR, considera que este proyecto será un hito inicial en la expansión de la desalinización potable en Brasil.

Prensa ALADYR – En un paso decisivo hacia la seguridad hídrica y la sostenibilidad, la Compañía de Agua y Alcantarillado de Ceará (Cagece) avanza con el proyecto de la planta desaladora de Fortaleza, una iniciativa que cuenta con el apoyo constante de la Asociación Latinoamericana de Desalación y Reúso de Agua (ALADYR), considerada por ésta como un hito fundamental para la región. 

Eduardo Pedroza, director de ALADYR en Brasil

Eduardo Pedroza, director de ALADYR en Brasil, ha expresado el firme respaldo de la asociación a esta obra. “Este proyecto”, afirma Pedroza, “es de suma importancia para la sostenibilidad del agua en Fortaleza, Ceará, e inspirador para el país”. Con una visión prospectiva, el director de ALADYR anticipó que la planta de Fortaleza “abrirá la puerta para que otros proyectos de desalación se desarrollen en las grandes ciudades de la costa brasileña y marcará el comienzo de una nueva era en la gestión del agua con una mayor diversificación de la matriz hídrica.”. 

Consciente de la magnitud de la tarea, Pedroza añadió que ALADYR queda a disposición de los responsables del proyecto todo su expertise y experiencia, subrayando el compromiso de la asociación de seguir de cerca cada avance por la trascendencia que reviste para la nación. 

La imperante necesidad de diversificar las fuentes de agua en Brasil, particularmente en estados como Ceará, es una realidad ineludible. Aunque la Cagece atiende a más de 5.5 millones de personas en 152 municipios de Ceará, la vulnerabilidad ante la escasez hídrica se ha hecho evidente en años recientes. En noviembre de 2017, por ejemplo, el volumen de agua almacenada en las cuencas del estado alcanzó un preocupante 8.6%, una cifra que reflejaba la severidad de las sequías prolongadas y la presión creciente sobre los recursos hídricos convencionales. Si bien ha habido una notable recuperación, llegando al 45.8% en noviembre de 2024, esta situación es cíclica y la dependencia de embalses y cuencas fluviales sigue siendo un factor de riesgo constante. La falta de lluvias adecuadas puede agotar rápidamente las reservas e impactar directamente en el abastecimiento para el consumo humano, la agricultura y la industria.

Es así que la desalación del agua de mar emerge como una solución robusta, de fuente prácticamente inagotable, que libera la presión sobre los manantiales y brinda una fuente complementaria esencial para el abastecimiento humano. Esta tecnología permite a las ciudades costeras garantizar un suministro de agua continuo y predecible, independientemente de las fluctuaciones de las precipitaciones o de la disponibilidad de agua dulce continental. 

“La desalación es una práctica consagrada a nivel mundial para abastecer a poblaciones en áreas con déficit hídrico, y su implementación en Fortaleza representa un paso importante para asegurar la resiliencia hídrica a largo plazo de la capital de Ceará y su Región Metropolitana” agregaron desde ALADYR.

Desalación de vanguardia

El proyecto de Fortaleza se ha estructurado bajo un modelo de Asociación Público-Privada (PPP), diseñado para garantizar una implementación eficiente y una operación continua de alta calidad. Este modelo permite la movilización de capital privado y la transferencia de tecnología y conocimiento especializado, además de acelerar la ejecución de infraestructuras que, de otra manera, podrían tardar mucho más en desarrollarse bajo modelos de financiación puramente públicos. 

Se prevé que la planta generará un caudal de un metro cúbico por segundo de agua potable, una contribución vital para la Región Metropolitana de Fortaleza (RMF), que alberga a 3.9 millones de habitantes. Los análisis de viabilidad han sido exhaustivos y cubierto todos los aspectos esenciales para el éxito del proyecto.

Desde el punto de vista social e hídrico, la planta beneficiará directamente a unos 720,000 residentes de la RMF, incluyendo barrios estratégicos como Papicu, Varjota, Praia do Futuro y Aldeota. Económicamente, el valor proyectado para suministro del agua desalada, estimado en R$ 2,17/m³a noviembre de 2024, se ha acercado a los costos actuales de otras estaciones de tratamiento en la RMF. Es importante señalar que el costo total de entregar agua potable a los hogares de Fortaleza, de fuentes convencionales, incluye la producción, el bombeo y, en algunos casos, el costo adicional por el uso de infraestructura como el Proyecto de Integración del Río São Francisco (PISF), que puede sumar R$ 0.63/m³ a los costos atuales, que oscilan entre R$ 0.69/m³ y R$ 1.10/m³ para producción y entrega. 

A pesar del consumo energético específico de 3 kWh/m³, incluyendo todo el proceso de desalinización y el suministro del agua producida, la planta de Fortaleza puede reducir este impacto en el sistema eléctrico. Esto se logrará mediante la reducción en el bombeo y tratamiento de volúmenes correspondientes de agua cruda de fuentes distantes, lo que por sí solo representa un ahorro estimado de 2,01 kWh/m³. Además, al permitir una reducción en la extracción de agua del PISF que se destinaría a Fortaleza, el volumen correspondiente tiene el potencial de generar energía por las Centrales Hidroeléctricas aguas abajo de 1,24 kWh/m³, resultando en un beneficio liquido de 0,25 kWh/m³. Si a esto se sumara el uso de energía fotovoltaica o eólica para alimentar la planta, su balance energético se volvería aún más favorable, aportando potencialmente 3,25 kWh/m³ adicionales al sistema nacional, en comparación con la solución convencional actual.

Según los directores de Cagece, la viabilidad ambiental también ha sido un pilar fundamental en el diseño del proyecto. La preocupación por el impacto de la descarga de salmuera, el subproducto concentrado del proceso de desalación, ha llevado a la realización de estudios detallados, incluyendo modelos hidrodinámicos avanzados. Estos estudios han permitido diseñar sistemas de disposición que aseguran que la descarga de los efluentes en el océano sea mínima y no cause impactos adversos significativos en el ecosistema marino circundante. La implementación de tecnologías de difusión y la elección estratégica de los puntos de descarga lograrán una dilución rápida y efectiva de la salmuera. 

Adicionalmente, el proyecto se inscribe en iniciativas más amplias como “SmartBrine”, un esfuerzo colaborativo que explora vías para la valorización de la salmuera. Este programa busca transformar este subproducto en recursos útiles, como productos químicos, minerales o incluso energía. 

Horizonte de sucesos

En cuanto a los plazos, a pesar de la necesidad de una alteración de la ubicación original de la planta, los servicios preparatorios para el inicio de las obras están programados para comenzar en septiembre de 2025. Este ajuste, aunque ha implicado una reprogramación del cronograma, es parte de un proceso de optimización para asegurar la mejor ubicación y las condiciones operativas más eficientes. 

El contrato de concesión bajo el esquema de PPP tiene una duración de 30 años. La inversión estimada en costos de implantación (CAPEX) es de R$ 500 millones, mientras que el valor total del contrato supera los R$ 3.1 mil millones, lo que abarca tanto inversiones iniciales, como costos financieros, de licenciamiento y de operación durante toda la vida útil de la concesión. 

Este proyecto es una respuesta directa y eficaz a la crisis hídrica de Ceará y también un ejemplo de resiliencia y desarrollo sostenible aplicable a otras regiones costeras de Brasil. Al demostrar la viabilidad técnica, económica y ambiental de la desalación a gran escala, la planta de Fortaleza sentará un precedente nacional de alto valor. Servirá como un modelo y una fuente de aprendizaje para futuras iniciativas en otras ciudades costeras brasileñas que enfrentan desafíos similares.