La Asociación Latinoamericana de Desalación y Reúso de Agua, ALADYR, alerta que la falta de infraestructura hídrica hace inviable la medicina preventiva y dispara la mortalidad

Prensa ALADYR – En el marco de la conmemoración del Día de la Cobertura Sanitaria Universal que tiene lugar cada 12 de diciembre, la Asociación Latinoamericana de Desalación y Reúso de Agua, ALADYR, ha alzado la voz para recordar a los gobiernos, organismos internacionales y a la sociedad civil que la salud pública es absolutamente inviable sin una infraestructura hídrica robusta y confiable.
La Asociación se ha posicionado a favor de incrementar de manera sustancial las inversiones en cobertura de agua potable y saneamiento como la estrategia más eficiente y preventiva para reducir la exposición de los ciudadanos a enfermedades infecciosas y, consecuentemente, aliviar la pesada carga financiera que los sistemas de atención médica enfrentan actualmente en todo el mundo. Esta fecha, que marca el aniversario del histórico y unánime respaldo de las Naciones Unidas a la cobertura sanitaria universal en 2012, sirve este año como un recordatorio de que la medicina comienza mucho antes de llegar al hospital e inicia fundamentalmente con la higiene y el acceso garantizado al recurso vital en cada hogar y centro de atención.

La campaña de este año, que fue lanzada estratégicamente a principios de octubre y que culmina el 12 de diciembre, lleva por lema «¿Costes sanitarios inasequibles? ¡Estamos hartos!», una consigna que busca resaltar y denunciar el impacto que el inasequible costo de la sanidad tiene en la vida cotidiana y la estabilidad económica de las personas.
Desde la perspectiva técnica y social de ALADYR, la lectura de esta problemática va mucho más allá de la gestión de hospitales y el suministro de farmacias y apunta directamente a la prevención primaria mediante la ingeniería sanitaria avanzada y la gestión integral del agua, entendiendo que prevenir la enfermedad mediante el saneamiento es considerablemente más costo-efectivo que tratarla una vez contraída.
Jerry Ross, presidente de ALADYR, señaló que el acceso a agua potable y saneamiento está intrínsecamente ligado al acceso y eficiencia en la atención sanitaria, pues sin estos servicios básicos la medicina preventiva es prácticamente inexistente y la medicina curativa se vuelve insostenible a largo plazo debido a la recurrencia de patologías evitables. Ross expresó que la Asociación se une al lema de este año con total convicción porque también están hartos de que el agua, el saneamiento y la atención sanitaria no tengan el suficiente peso político en las agendas gubernamentales para compelir a los líderes a hacer las inversiones necesarias para estos aspectos que son la base del desarrollo humano y la calidad de vida de las naciones.
Radiografía de la crisis
- 1 de cada 2 centros de salud en los países menos adelantados carece de servicios básicos de agua potable.
- 1 de cada 4 establecimientos no dispone de instalaciones para lavarse las manos en los puntos de atención.
- 3 de cada 5 centros médicos no cuentan con acceso a servicios de saneamiento básico.
- 1 dólar per cápita es la inversión necesaria para instalar servicios de agua en los centros de salud de las naciones más vulnerables.
- 0,20 dólares es el costo anual por habitante para el mantenimiento operativo de dichos servicios.
- 60% es el porcentaje estimado de reducción de muertes por enfermedades diarreicas con acceso universal a agua e higiene.
- 12.500 millones de USD es la inversión anual requerida hasta 2030 solo para la población urbana de América Latina.
La primera línea de defensa sanitaria
Según el Banco Mundial, en los 47 países menos adelantados del planeta, entre los que se encuentra Haití, uno de cada dos centros de salud en estas regiones no cuenta con servicios básicos de agua potable, lo que convierte a estos lugares, teóricamente destinados a la cura y el cuidado, en focos potenciales de infección y propagación de enfermedades. Además, la precariedad llega al punto en que uno de cada cuatro establecimientos no tiene instalaciones adecuadas donde lavarse las manos en los propios sitios en que se brinda la atención médica y tres de cada cinco no tienen acceso a los servicios básicos de saneamiento.
En este contexto regional, Jerry Ross destacó que en centros de salud ubicados en comunidades rurales de países como Venezuela, Bolivia y Honduras no cuentan con un suministro de agua confiable ni continuo, y advirtió que esta carencia reduce su margen de acción para tratar a pacientes de manera efectiva.
Lo más paradójico de esta crisis humanitaria – opina Ross – es que la solución técnica y financiera es totalmente viable si se compara con los costos sociales y económicos de no actuar. Acorde a cálculos de la Organización Mundial de la Salud y Unicef, el costo estimado de instalar servicios de suministro de agua funcional en establecimientos sanitarios en los países menos avanzados sería de apenas un dólar per cápita, una cifra irrisoria comparada con otros gastos estatales. Asimismo, el promedio calculado para hacer funcionar y mantener operativos estos servicios requeriría tan solo 0,20 dólares por habitante al año.
Rentabilidad de la inversión hídrica
Desde ALADYR agregaron que el impacto de garantizar el acceso universal al agua, el saneamiento y la higiene sería “inmediato y profundo” en la demografía y economía de las naciones puesto que según el BM y la OMS esta medida podría reducir las muertes relacionadas con enfermedades diarreicas en un 60% en países de ingresos bajos y medianos. Esta disminución en la morbilidad se traduciría automáticamente en una reducción masiva de los costos médicos asociados al tratamiento de patologías prevenibles, liberando así recursos financieros y humanos que podrían destinarse a otras áreas desatendidas de la salud pública, como la mejora de la atención materno-infantil, la lucha contra el cáncer o el tratamiento de enfermedades crónicas que requieren terapias costosas y prolongadas.
Advierten que lograr la cobertura universal requiere una visión de Estado a largo plazo y una inversión sostenida que esté a la altura del desafío demográfico y climático actual. Para el caso específico de la población urbana de América Latina, una región con altos índices de urbanización, se estimaron inversiones anuales de al menos 12.500 millones de dólares estadounidenses hasta el año 2030 para cerrar las brechas de infraestructura existentes. No obstante la cifra, el análisis costo-beneficio indica que el ahorro en gastos de salud, la ganancia en productividad laboral y escolar, y otros beneficios sociales y económicos superarían con creces esta inversión inicial.
ALADYR insiste en que postergar estas obras de infraestructura, que incluyen tuberías modernas, plantas de tratamiento, redes de distribución inteligentes y sistemas de reúso de agua y desalación para garantizar la oferta, es una decisión política que se paga con vidas humanas y con el empobrecimiento progresivo de los sistemas de salud nacionales. En este Día de la Cobertura Sanitaria Universal, el llamado de la asociación es a entender profundamente que cada dólar invertido en agua es un dólar ahorrado multiplicado en emergencias médicas evitadas.
Los DDHH y el agua como esencial cotidiano
ALADYR aprovechó la coyuntura del pasado 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos, para reinterpretar el lema de este año «Nuestros esenciales de cada día» y vincularlo directamente con el acceso al agua potable como el recurso más fundamental para la dignidad. La Asociación subrayó que no existe un elemento más esencial y cotidiano que el agua cuya disponibilidad define la capacidad real de ejercer otros derechos humanos básicos como la salud y la vida misma en un entorno seguro.
En el contexto de incertidumbre global que describe la ONU sobre este día, ALADYR advirtió que percibir al agua y el saneamiento como beneficios gratuitos por estar declarados como Derechos Humanos y no como servicios técnicos que ameritan inversión y condiciones de sostenibilidad, es un error que perpetúa las ineficiencias. “Reconectar a las personas con sus derechos implica que cada ciudadano sea consciente del esfuerzo colectivo que demanda el acceso seguro al grifo, para transformar así principios abstractos en un bienestar tangible y diario” dijeron.


